11 de novembre del 2013

Fontanasanta Manzoni: las joyas blancas de Elisabetta Foradori.

Cualquier vino de Elisabetta Foradori es siempre sinónimo de calidad. El trabajo y cuidado con que mima la uva avalan un resultado fantástico. Como todo buen elaborador, trabaja con variedades locales que el tiempo le ha llevado a conocer muy muy a fondo. La teroldego del Campo Rotaliano es su uva insignia aunque desde hace algunos años también trabaja con la variedades blancas nosiola y  manzoni bianco. La primera de las blancas es habitual de la zona de los lagos (Val dei Laghi) donde crece mejor que en la zona del Campo Rotaliano mientras que la segunda, siendo autóctona de la zona de Treviso y colindantes, la podemos encontrar en diversas partes del territorio italiano.
El vino que nos ocupa hoy es un reflejo de pureza y fidelidad al terroir. Desde hace más de una década que Elisabetta trabaja exclusivamente por el método biodinámico y esto ha generado entre las plantas y el suelo una armonía perfecta, una simbiosis. Para muestra este manzoni bianco.
Es un vino comedido, tarda en abrirse un poco pero cuando lo hace deja al descubierto un delicado bouquet entre flores y talco con un ápice de hierba muy muy al fondo.
En boca tiene una acidez correcta y esa untuosidad que le confieren las lías. Es fresco, muy fresco e increíblemente equilibrado. El paso de boca es fantástico, con un postgusto ligeramente cítrico. Es, en definitiva, una joya blanca, hecha con la humildad y la sabiduría que tanto caracterizan a los vinos de Elisabetta. Una elegante y pura expresión del terroir.
El único incoveniente es la dificultad de compra en España. Se puede adquirir por unos 15€ aprox.

Salud!

Roger

14 d’octubre del 2013

Vuelve Arbequina!

Buenas a todas y todos.

Cocinando a cuatro manos, a seis manos, a ocho... como en las iniciativas en las que se juntan varios cocineros, algunos conocidos y otros no tanto, ha surgido esta idea de escribir el presente artículo entre dos amigos que escriben en la red desde sus respectivos blogs: Les Foes de Roger Díaz y Buen Gusto Club Social de Juan López.

En un primer momento cuando surge la idea uno podría pensar que es algo complicado, uno escribe sobre vino principalmente y otro sobre sus experiencias en diferentes cocinas, pero cuando lo que nos une es el amigo que nos presentó, se hace todo más fácil. Este artículo a cuatro manos habla de la vuelta de Modesto Fabregat, la vuelta de su cocina en Arbequina.

Arbequina vuelve a abrir su cocina el 15 de Octubre y supone el inicio de una nueva temporada, una temporada que viene cargada de nuevas propuestas, nuevos sabores y cómo no, nuevas experiencias. Los últimos tres o cuatro meses Modesto ha estado en Escocia, partiendo su tiempo entre Edimburgo y Glasgow desarrollando un nuevo proyecto personal como asesor de un local gastronómico propiedad del grupo empresarial Rotonda en la ciudad de Glasgow, mientras ampliaba su formación en Edimburgo.

Para todos aquellos que, como nosotros, conocen cómo está el panorama gastronómico en Castellón el regreso a los fogones de Modesto es una bocanada de aire fresco. Cada temporada un nuevo reto, nuevos sabores y jornadas temáticas llenas de platos sorprendentes. Por desgracia Castellón es una plaza muy complicada; la gente, a menudo, confunde calidad con caro y económico con barato (en sentido peyorativo), así como la certeza de que un restaurante es bueno porque está de moda. Una pena. 

Las personas que comen aquí y allá donde van, se interesan y preocupan por el producto o se fijan en los detalles como cubertería, mantelería, cristalería, etcétera, son las que aprecian que en esta ciudad haya un restaurante como Arbequina. Comer es siempre algo global: con quién comemos, aquello que comemos, lo que bebemos, el entorno o la tranquilidad, entre otros aspectos. Es esto precisamente lo que algunos apreciamos siempre en la mesa de Modesto. Más de diez años al frente de los fogones de Arbequina, llenos de fantásticas jornadas de setas, pescados azules, alcachofa, caza o bacalao, lo convierten en un auténtico embajador de los productos que nuestra provincia ofrece. A todo ello cabría añadir el constante interés por renovar periódicamente la oferta en bodega, una bodega llena de referencias nacionales e internacionales, con especial decantación por los vinos alemanes (vinazos!-diríamos nosotros-). Un más que ajustado precio del vino junto con una comida de excelente calidad hacen de Arbequina una de las mejores relaciones calidad-precio que hoy en día podemos encontrar en toda la provincia. 

 
Nosotros pensamos, que un sitio donde igual puedes disfrutar de un vino biodinámico joven como el de Joan d´Anguera o de un dolcetto del Piamonte como el de Pecchenino, pasando por un vino del Mosela como el Schieferterrassen, mientras comes un tartar de atún rojo o un plato de olleta de la Plana, es un sitio donde vale la pena ir a disfrutar, aunque sea de cuando en cuando. Todo este trabajo y mucho más que no se ve, es lo que marca la diferencia entre un restaurante u otro. Reducirlo todo al precio, sin saber lo que se ajustan y cuestan las cosas, es un error, en nuestra humilde opinión.

En fin, el 15 de Octubre volvemos a tener en casa a Modesto para que nos muestre todo lo aprehendido, y disfrutar, como siempre, de su mesa. Y ahí estaremos Roger y Juan para dar cuenta de ello.


Un saludo a todas y todos y...salud!


Pd: es el primer artículo a cuatro manos, pero esperemos que no sea el último.

19 de setembre del 2013

Caro Frank...

A finales de julio estuvimos por Sicilia y no podíamos irnos sin visitar la bodega de Frank Cornelissen en Solicchiata, en la vertiente norte del Etna. Para los que somos seguidores de los vinos naturales, Frank es un viticultor y elaborador muy conocido dentro del mundo del vino natural. Sus vinos son un fiel reflejo de la tierra que los ve nacer, las laderas volcánicas del Etna. Esta tierra, con un microclima propio más húmedo que el del resto de la isla, condiciona enormemente la viticultura y sus laboreos. La forma tradicional y más típica de elevar la viña es el alberello, donde la conducción de la planta discurre en vertical ayudada por un poste que hace de tutor y permite que la planta crezca erguida. 
Viñedo en alberello en las laderas del Etna. Foto: Frank Cornelissen
Los rendimientos del alberello empiezan a notarse a partir del quinto o sexto año, hasta ese momento la planta no produce plenamente. Los rendimientos por hectárea son más moderados que aquí, en España, llegando a producirse de 35 a 50 Hl. de media. A priori puede parecer mucho más que en nuestro país, pero el marco de plantación en la isla, y en general en Italia, está entre 4000-6000 cepas por hectárea, lejos de las 3000-3500 de aquí. Así pues, el rendimiento por planta es moderado en conjunto, entre 1-1,5 kgs. aproximadamente. El laboreo en la Azienda de Frank se hace manualmente y con motocultores que permiten remover superficialmente la tierra, manteniendo el equilibrio y la biodiversidad del suelo en todo momento. Por descontado sin ningún tipo de intervención con sistémicos o tratamientos fitosanitarios agresivos que irían en detrimento de este equilibrio.
En la cantina el trabajo sigue el mismo camino, ninguna intervención química y un férreo control del vino para saber en todo momento en qué estado se encuentra. Elaborar vino natural es mucho más que unos principios, es una filosofía de vida. Quien conozca a Laureano Serres en la Terra Alta y sus vinos, sabrá a qué me estoy refiriendo. El caso de Frank es, en esencia, el mismo: el sulfuroso está absolutamente prohibido. Todos los vinos de Frank se elaboran en tinajas de Villarrobledo recubiertas con Epoxy para impermeabilizarlas, así resulta mucho más fácil mantenerlas asépticas.
Después de haber visitado la cantina, Frank escogió algunas muestras y nos volvimos a su casa a probar el resultado de todo este intenso trabajo.  El primero de los vinos que catamos fue el Munjebel Bianco, un coupage de grecanico, carricante y coda di volpe. El nombre de Munjebel o Mongibello, es el que la gente de la isla utiliza desde siempre para referirse a la inmensa montaña que formó el volcán y que ha condicionado, y lo sigue haciendo (última erupción en abril de 2012), la orografía y la agricultura del entorno más próximo. 
La uva se recoge madura ya que ese punto de producción de azúcar más elevado se traduce en un pequeño porcentaje más de alcohol que ayudará, como conservante natural, a preservar mejor el vino.  El Munjebel Bianco se presenta con un color dorado intenso, brillante y una limpidez fabulosa. Destacan en nariz aromas de pera, albaricoque maduro, y un punto medicamentoso que promete bastante. En boca sorprende por su redondez, el alcohol no predomina sobre el conjunto en absoluto. Una entrada franca con una acidez muy correcta y un paso de boca que invita a más.
Seguimos con el Munjebel Rosso, 100% nerello mascalese (uva autóctona), que tenía mucho en común con el estilo del blanco. Visulamente de capa media, con ciertos aromas a ciruela, fresas y otra vez ese punto a medicamento. En boca un  buen ataque y una facilidad enorme para seguir bebiendo. Lo más sorprendente fue cuando Frank nos comentó la graduación, 16,5%, nos quedamos de piedra porque en ningún momento nos habíamos dado cuenta de ello. Esta es una de las señas de los vinos de Frank, el equilibrio.
Para finalizar probamos el Rosso del Contadino, el vino más sencillo y humilde de los que produce Frank. Es, sorprendentemente, un coupage de variedades locales tintas y blancas que siguiendo el mismo estilo y filosofía de la bodega da como resultado un vino de capa media, color rubí muy brillante. Es curioso que este sea el vino más fácil de beber de todos los que probamos, sin desmerecer en absoluto los Munjebel, por supuesto. Es correcto, sencillo y sin artificio.
Después de un rato de conversación sobre la viña, el vino y la situación de los vinos naturales hoy en día en Italia y en España, y unas cuantas risas, nos despedimos de nuestro anfitrión con el que quedamos para una próxima cita pero en casa, en nuestra bodega. Queda pendiente, Frank.

Salute e grazie!

Roger

PS: desde Les Foes mandamos un abrazo muy fuerte para Frank por su hospitalidad. Me dejo muchas cosas más de esta inmejorable visita a la Azienda de Frank, pero es imposible ponerlo todo en un post.

5 de juliol del 2013

Lo más fresco de Marcel Lapierre.

Beaujolais es más conocido por su genérico vino noveau que por el resto de sus crus, cada uno de ellos con AOC propia y que, en algunos casos, están a años luz del vino joven de maceración carbónica que todos conocemos. Este es el caso del vino que hoy nos ocupa, el Morgon 2010 de Marcel Lapierre.
En una reciente cata con Joan d´Anguera, decidimos probar este vino, con unos resultados del todo inesperados. Para bien, claro.
Marcel Lapierre elabora este vino de forma completamente natural, desde el viñedo hasta la bodega, añadiendo sólo a la mitad de la uva un porcentaje bastante reducido de sulfitos. Y, por supuesto, sin filtrar.
Dicen que para contarrestar el exceso de acidez de los vinos de Beaujolais, lo ideal es plantar la viña sobre suelos ácidos, como los que Marcel Lapierre posee en Villié-Morgon.
En fin, fue toda una sorpresa: intenso, ligero, fresco, vibrante...no pasó desapercibido. En nariz predominan la fresa (como la de Aranjuez, pequeña y muy aromática) y las cerezas picotas. En boca es impresionante: equilibrado, con una acidez perfecta, y muy muy fresco. Un vino siempre apetecible y francamente armónico; intenso, sin un ápice de pesadez.
Algunos creen que los vinos de gamay envejecen con dificultad y que son vinos de consumo rápido. De lo primero discrepo y en lo segundo me reafirmo, no por problemas de evolución rápida, sino porque es un vino que vuela en la copa. Con una crianza de 9 meses aproximadamente, en barricas de roble usadas, le queda bastante vida por delante. Todo un lujo, muy apetecible ahora con el calor, a precio popular: 15 €. Es más fácil encontrarlo por internet, que en tienda.

Salud y hasta la próxima.


Roger