4 de novembre de 2011

PX Exceptional Harvest 2010: otro hito de Ximénez-Spínola.


Hace unas semanas me llegaron un par de botellas de esta genial iniciativa que, cómo no, Ximénez -Spínola había de poner en práctica. Hablamos de un PX, pero no de un PX cualquiera, no. Este en concreto se ha vinificado teniendo en cuenta la excepcional cosecha de la bodega en 2010. Como es costumbre, la uva se mima y selecciona con esmero y se dedica sólo una pequeña partida a elaborar este singular blanco que se vendimia tres semanas más tarde que el resto de la uva. El resultado son 3.972 botellas de esta pequeña joya con una vida muy muy longeva por delante.
Si algun calificativo cabe, entre tantos, es el de original e inclasificable. Original por ser la única iniciativa que se conoce a partir de la PX con este tipo de vinificación: tras la vendimia tardía, el mosto macera con sus pieles, al estilo del bucciato italiano de Soave, para acto seguido reposar en barrica jerezana de 500L., sobre sus lías, durante unos cuatro meses aproximadamente, meciéndose el vino en un riguroso y calculado battonage. E inclasificable, porqué tenemos un vino que siendo uno de los más meridionales de Europa, Marco de Jerez, se asemejaría más a un spätlese por sus características que a un PX al uso.

Ya hemos comentado en alguna ocasión lo mucho que cuida Ximénez-Spínola su uva Pedro Ximénez, pero ahora hablamos de un vino completamente diferente a su PX Dulce Muy Viejo. Este difiere totalmente en matices, mostrando una versatilidad la PX que hasta ahora un servidor desconocía.
Decantamos la botella y esperamos casi cuatro horas para catarlo en condiciones. A simple vista ya destaca por su color dorado intenso tirando a oro viejo (en esto también me recuerda al bucciato). En nariz y acabado de abrir, las trazas de los ésteres (esa sensación tan común en nariz de acetato de etilo) no dejaban apreciar en profundidad todos los matices del vino, pero cuatro horas más tarde fue otro cantar.
La primera sensación en nariz fue impresionante predominando la pera williams sobre un fondo ampliamente mineral. Esta sensación persistía al cabo de una semana abierto(esta vez tendía hacia pera en almíbar, en mi opinión). Espectacular.
En boca resultó muy diferente, aunque no menos evocador, a la impresión que nos había quedado en nariz. Una entrada sutilmente dulce nos confundió a priori, dejando paso a una sensación ligeramente más seca y elegante (como en los mejores jereces, sin tener nada que ver, claro). Nos recordó a los spätlese que se hacen en las zonas meridionales de Austria con la grüner veltliner. Sencillamente genial.
En fin, el paso en boca largo, untuoso, con una acidez ideal que sostenía todo el conjunto y apoyada en esos ligeros toques que le confería la bota jerezana. Sutil y elegante. Original e inclasificable. Vale la pena degustarlo solo, sin maridaje. Aunque ahora se muestra estupendo, la botella no hará más que acrecentar sus virtudes. No esperaba menos del trabajo de Pepe Zarzana y su equipo. Un placer, como siempre.

Roger


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