4 d’abril del 2008

Una de generosos en Vins & Sentiments.


Encontrarte de nuevo con una amistad de la que no sabes nada en años es siempre una alegría y
si además la reencuentras en un lugar especial, la alegría es doble. Así fue mi reencuentro con Ana, algo muy casual, en su tienda de Vins & Sentiments en Cabanes, sin tener la más mínima idea de que el negocio era suyo y de Carlos. No podía ser de otro modo, una feliz casualidad. A raíz de nuestro primer "nuevo" contacto, que seguimos manteniendo por supuesto, hemos tenido la oportunidad de poder quedar varias semanas, siempre en su tienda, para realizar algunas catas memorables como la que a continuación detallo.
Decidimos hacer una cata singular de vinos generosos dulces(otra vez será de secos, prometido). Buscamos también que los procesos de elaboración fueran diferentes pero con un denominador común: la añada(1998) y la Botrytis Cinerea (Podredumbre noble) en el caso de los foráneos y la pasificación por soleo en el caso español. En concreto estos tres vinos fueron, tomados por este orden: un Tokaji, un Sauternes y un PX dulce de Jeréz. Mientras respiraban en el decantador los dos primeros, nos pareció oportuno tomarnos un excelente Finca Dofí 2004(DO Priorat) con unas deliciosas croquetas de setas que Carlos había preparado. Sin comentarios , el vino de Álvaro Palacios estuvo estupendo de principio a fin(al igual que las croquetas de Carlos).
Vale la pena hacer una pequeña introducción al Tokaji, el vino botrytizado más antiguo del mundo, anterior al Riesling en más de cien años y doscientos años anterior al Sauternes.

La región de Tokaj se encuentra al este de la capital húngara, justo haciendo casi frontera con Ucrania y lindando su zona montañosa con Eslovaquia, con quien comparte una pequeña porción del apelativo de vino de Tokaj, también. Desde un punto de vista geográfico, el hecho de estar prácticamente encima de la enorme llanura del Danubio favorece la constante humedad, facilitando la aparición de la podredumbre noble. La vendimia es muy tardía y siempre se realiza haciendo varias pasadas y seleccionando por racimos, justo antes de empezar las heladas invernales. Tras la vendimia, se procede a la selección de la uva atacada de botritys, depositándola en una especie de cestos llamados Puttonyos . Los Puttonyos son la cantidad de 25 kg. de uva botrityzada por barrica de Gönc(136 litros). El resto de uvas, no botrityzadas, se vinifican de forma normal(en seco) y será durante su fermentación cuando se les añaden la cantidad de puttonyos que conformarán el definitivo Tokaji. Para que un vino Tokaji sea denominado Aszú, es necesario un mínimo de 3 puttonyos para su elaboración, es decir, 75 kg. de uva botrityzada por barrica de 136 litros.
Pues bien, empezamos con el tokaji, Disznókó Tokaji Aszú 5 Puttonyos 1998, de la bodega húngara Disznókó, un coupage de Furmint 60%, Harslevelu 28%, Oremus 10% y Muscat 2%. Disznókó esta considerado como premier cru desde hace casi 300 años y es desde 1993 propiedad de la aseguradora AXA Millesimés. Disznókó, juntamente con la bodega Oremus, propiedad de la familia Álvarez(Vega Sicilia), la bodega Château Dereszla y Château Pajzos entre otros, han devuelto todo el prestigio al Tokaji, renovando y modernizando sus bodegas, aunque siempre respetando la tradición ancestral vitivinícola de Tokaj. Para este propósito, AXA dejó en manos del experto inglés Christian Seely y de su equipo, cuyo trabajo en Sauternes con Château Suduiraut les avalan, el cuidado de Disznókó. El fruto de toda esta labor son unos vinos excepcionales, dignos de su apelativo histórico "vino de reyes y rey de los vinos".
En la cata, este 5 Puttonyos, no defraudó en absoluto. A simple vista destacan el color ámbar de alta intensidad y la limpidez. En nariz resulta bastante complejo, con notas de melocotón en
almíbar, naranja escarchada, orejones y algo de miel de acacia. La entrada en boca es untuosa y aterciopelada. La espectacular acidez mitiga el dulzor, equilibrando un vino que si no fuera por el coste(30€ la botella de 0,5 l.) podría beberlo todos los días. Un vinazo, largo y fresco como pocos y con una vida muy muy longeva. Los 20 meses de crianza en barrica apenas se notan. Es, sin duda, un vino excepcional.

Y tras el Tokaji, llegó el Sauternes: un Château D´Yquem 1998, otro coupage, esta vez de Sémillon (80%) y Sauvignon Blanc (20%). Huelgan las presentaciones en uno de los mejores y más conocidos vinos del mundo. Château D´Yquem está calificado como Premier Grand Cru Classé y es el más famoso vino de toda la DOC Sauternes, y casi que de todo Burdeos junto con Petrus. Se utiliza la Semillon por la propensión que tiene a la podredumbre noble(la piel de la uva es muy fina, ideal para que penetre la Botrytis) y la Sauvignon blanc, aunque menos propensa, se utiliza para reportar acidez y mantener el conjunto durante su larga evolución.
Como en el caso del tokaji, la niebla matinal y la humedad tienen un papel muy importante para
fomentar la aparición de la podredumbre noble. En Sauternes, cuando el verano toca a su fin y el otoño comienza, las influencias del río Cirón(aguas muy frías) en contacto con el Garona(aguas más cálidas) producen unas densas brumas matinales que al extenderse por los cultivos de las laderas impiden que el sol llegue a madurar la uva. Conforme se va disipando la bruma matinal y el calor va aumentando, la humedad del aire se vuelve más intensa, condición que propiciará la aparición de la Botrytis, indiscutible protagonista y responsable de este maravilloso y único vino.
El suelo cultivado del Château está formado por una gran capa de arcilla(algo poco común en Sauternes) sobre un lecho de piedra caliza muy profundo que facilita el drenaje junto con el sistema que la bodega instaló a finales del S.XIX: una serie de conducciones hechas de terracota que favorecen el avenamiento del agua, evitando que se estanque y perjudique el cultivo. Durante la vendimia, más de un centenar de personas trabajan entre cuatro y seis semanas en la recolección, a veces más, haciendo distintas pasadas(si es preciso hasta una docena de veces) puesto que se selecciona grano a grano, únicamente los sobremadurados, siguiendo la filosofía de los Lur-Saluces y del Château: "una cepa un vaso". El tiempo de fermentación es de cuatro a seis semanas, con una posterior crianza de 42 meses en barrica nueva de roble francés, cómo no.

En cata resultó digno de su mediática fama: de color dorado intenso, los aromas terciarios cerraban en un principio el paso al resto, destacando notas contundentes de pegamento imedio que se abrían poco a poco hacia barnices finos. Costó que se abriera más, pero poco después de diez minutos en copa afloraban el resto de aromas: especias(vainilla), cítricos, melocotón y algo de miel. En boca tiene un paso mucho más fresco de lo que aparenta en un principio con claras notas de piel de naranja escarchada y dulce de membrillo todo ello en perfecta armonía y equilibrio con una rotunda acidez. El postgusto es larguísimo y con un delicioso recuerdo a bollería. Todo son excelencias en este fantástico vino y no iba a ser menos en su precio, que ronda los 300€, dependiendo de donde se compre. La verdad es que lo encontramos por bastante mejor precio del que suele tener al detalle en tienda, y pudimos disfrutarlo sin rascarnos tanto el bolsillo.
Siempre he pensado que un vino de estas características carece de sentido, de placer, si no se comparte, y
la ocasión bien lo mereció.

Por último y para cerrar, el PX Dulce Muy Viejo de Ximénez-Spínola: desde la reseña abajo comentada han pasado unas semanas y esta vez, como colofón a la cata, hemos tenido la oportunidad de abrir una nueva botella de este inefable PX, y debo decir que la cata dio ciertas perspectivas complementarias a la suscrita anteriormente: en nariz el dátil y la pasa eran mucho más manifiestos que el higo. Abrumadoramente manifiestos, diría yo. Encuentro también ese punto de salinidad en nariz, como de cierta bruma junto con los aromas característicos de la solera. En boca sigue igual de increíble, con notas amargosas propias de la crianza, muy al fondo y toques inconfundibles de chocolate negro. Hasta aquí pocos cambios, lo curioso viene cuando termino la copa totalmente, la aireo y en un primer momento a copa vacía, se perciben unos aromas muy finos, como de chocolate negro caliente y pasa, durante los 5 primeros minutos. Al cabo de un cuarto de hora, éstos habían desaparecido y dado paso a todo el recuerdo de la crianza: ligero ahumado como de carbón vegetal y escabeche, impresionante. Esta última nota es la que me ha empujado a escribir otra vez sobre este magnífico PX, siempre lleno de sorpresas.

Quiero dar las gracias y mandar un abrazo muy especial desde Les Foes para Ana y Carlos, por acogerme siempre tan bien y estar siempre dispuestos a compartir y catar cosas nuevas.

Roger

2 d’abril del 2008

De Tascas por la capital del Turia.


Con motivo de una celebración muy especial, y aprovechando que estábamos en Valencia, decidimos darnos un homenaje y visitar varios de los sitios míticos de tapas de la ciudad. Y qué mejor que adentrarnos en el Carmen para nuestros propósitos.
Pues bien, trazamos una pequeña ruta que empezó justo enfrente del Mercat Central y terminó en la Plaça del Tossal. La cosa fue así:
En primer lugar, llegamos bordeando el Mercat Central a un estrecha calle donde está ubicada la Tasca El LLibrer (C/En Gil, 3) y para nuestra decepción estaba cerrada. Nos quedamos sin probar su famosa "zapatilla valenciana"(una especie de pisto sobre pan crujiente con una fina capa de allioli encima) , en fin otra vez será. Pero no nos desanimamos y continuamos nuestro periplo por El Carmen.
El siguiente paso fue Tasca Ángel, en la Calle de la Purísima, justo detrás de la Lonja de la Seda a escasos metros de la Plaza del Dr. Collado. Empieza el festival: son las ocho y media de la tarde y está a tope esta pequeña tasca de toda la vida. Nos hacemos un poco de hueco en la barra y para no molestar al camarero que va de punta a punta todo el rato le pedimos todo de una vez: unos montaditos de esgarraet(bacalao desalado y desmigado, aderezado con aceite y un poco de ajo) con pimiento para empezar, buenísimos; ajoarriero, un delicioso allipebre(plato tradicional valenciano, con anguila guisada) y como colofón las archifamosas sardinas de la casa, excepcionales a todas luces. Todo lo aderezamos con unas cañitas frescas muy bien tiradas.
Salimos de Tasca Ángel bien contentos y nos dispusimos a seguir nuestra ruta, que esta vez llegaría hasta la sidrería El Molinón justo al final de la calle Bolsería, casi lindando con la Plaça del Tossal. El Molinón es un sitio ideal para probar lo más típico de la gastronomía norteña: cabrales a la sidra, lacón, revuelto de oricios y un largo etcétera. Nosotros pedimos un lacón, excelente, y morcilla de Aranda, igual de apetecible. Todo ello lo regamos con un Venta del Puerto nº12, un vino DO Valencia sensacional a un precio increíble: 14€ en carta, no se puede pedir más. La carta de El Molinón está bastante bien(no puedo juzgar las copas porque pedimos botella) pero los precios del vino por botella son interesantes. Tal vez las mesas sean algo pequeñas y demasiado juntas en un local que suele estar lleno incluso entre semana que es cuando fuimos. Salimos contentos también. Ya sólo nos quedaba para terminar, la última visita imprescindible: Tasca el Pilar o la Pilareta que dicen aquí en Valencia.
A escasos metros de El Molinón, ya en Plaça del Tossal, esquina con C/Moro Zeit se alza un templo de la tapa tradicional valenciana, El Pilar. Aunque estábamos más que satisfechos, la gula nos pudo y entramos para pedir un entero(un plato de sus famosos mejillones o clóchinas como dicen ellos) hechos al vapor con bastante pimentón picante, fabulosos. El Pilar es un sitio muy auténtico, de esos de toda la vida y tiene la colección más grande y antigua que haya visto un servidor, de Brandy Fundador entre otros(tienen tras la vitrina una botella de cava Raventós-Codorniu casi centenaria diría yo). A los pies de la barra unos cajones de plástico se tocan de punta a punta y delatan la especialidad de la casa. En estos la gente, mientras come y charla en la barra, va tirando las cáscaras del mejillon, muy muy auténtico. También vale mucho la pena su ensaladilla rusa.
Ya no podíamos más y era tarde, así que volvimos a casa para acomodarnos e intentar hacer la digestión antes de dormir.
Y hasta aquí todo, si tengo que resumir me quedo con todas las tapas tradicionales de Tasca Ángel, los vinos de El Molinón y los mejillones de El Pilar.

En otra ocasión, más.

Roger

15 de febrer del 2008

PX de Ximénez-Spínola: pura delicia.


Hace ya unas semanas que venía rumiando esta reseña, después de haber tomado parte en una cata de PX, organizada por una de las pocas tiendas especializadas que hay en Castellón y además diligentemente conducida por Pepe Zarzana-Spínola. En esta, tuvimos la oportunidad de probar el Pedro Ximénez (Dulce Muy Viejo) , 100% Pedro Ximénez de su bodega Ximénez-Spínola. Los Spínola son una familia de origen italiano que se estableció en el Marco de Jerez a principios del S.XVIII durante el apogeo exportador(a las Indias e Islas Británicas), creando las bases de lo que sería la industria vinícola jerezana junto con otras familias también de origen italiano tales como los Conti, los Lila o los Maldonado, una vez desaparecido el monopolio sevillano a finales del S.XVII, cuando la cabecera de la Flota de Indias pasó a Cádiz, beneficiando así, todavía más, las exportaciones del Marco.

Pues bien, de vuelta al presente y después de ponernos al corriente del trabajo en campo y bodega, y de hacer una introducción histórica a esta extraordinaria variedad, Pepe nos comentó un poco cómo funciona la selección de calidad que el Comité de Cata de la bodega realiza a la hora de elegir qué vino se embotellará ese año. El particular proceso de vinificación reduce el rendimiento de la uva a un 30% del total de la vendimia, puesto que a través del soleo(pasificación natural controlada al sol), la uva se pasifica, perdiéndose el 70% de la misma.
El PX que producen no tiene añada(estamos hablando de un blended, una mezcla), y cada año no se embotellan tampoco la misma cantidad de botellas, de este modo sólo llegan al mercado, tras un riguroso control de calidad, unos pocos miles de botellas que nunca superarán las 12.000 unidades en total(la reseña de cata que aparece más abajo está hecha sobre una botella nº 5.142 de un total de 8.754 seleccionadas en el 2005). Una limitadísima producción con unos niveles de calidad insuperables(la selección anual de su solera es probablemente la más reducida de todo el Marco). Es, en mi opinión, un microtop (muy baja producción/calidad máxima) dentro del Marco de Jerez.

Hay que decir también que esta reseña que sigue ha sido hecha sobre una botella adquirida a posteriori de nuestro encuentro con Pepe Zarzana.
A simple vista, una vez en copa, muestra un color ébano de alta intensidad(casi zaino) con reflejos yodados(como de Betadine) o de nogalina, muy brillantes. Al mover ligeramente la copa, la lágrima(el lagrimón!!) delata la intensidad y la gradación de este muy viejo PX. En nariz me recuerda al arrope (arrop i tallaetes, que decimos aquí en Castelló), con notas de café torrefacto y cobertura de chocolate negro muy típicos del envejecimiento, que le dan un toque elegante. Además le encuentro un ligero toque salino(¿será la influencia del mar?).
En la boca es pura golosina: pasas, dátil y por encima de estos, higo(en mi opinión). Toda la fruta seca que rezuma(aunque resulte paradójico que un fruto seco pueda rezumar) está increíblemente bien ensamblada con la madera dejando en el largo final uno destellos amargosos exquisitos. Es fresco, sedoso, apenas se nota el 15% de alcohol y la acidez sostiene el conjunto paliando cualquier exceso de dulzor y ofreciendo así un equilibrio espectacular. Es complejo, redondísimo y la crianza oxidativa del sistema de "criaderas y soleras" propia del Marco de Jerez le confiere una personalidad muy acentuada. Además no es empalagoso en absoluto.
Aunque la temperatura de consumo venga indicada sobre los 14º, recomendaría tomarlo entre 10-12º para poder disfrutarlo plenamente. Y a solas(sin comida), que por supuesto es como mejor sabe y se aprecia.
Este blended "asoleao" de PX que elabora Pepe Zarzana es una pequeña joya encerrada en cristal. El precio por tan mimada y limitadísima producción no es económico, pero el trabajo bien hecho, bien lo vale: 45€.

Y así fue nuestro último encuentro(hasta la fecha) con la Pedro Ximenez. Hasta más ver(o catar).

Roger

Nota: la imagen de cabecera procede de la web de la bodega.

12 de febrer del 2008

Vins Alemanys 2006: la diva blanca vuelve a Girona.



El pasado 4 de Febrero, tuve la oportunidad(y el placer), de poder asistir a la cata que Vins Alemanys(Josep Roca y Michael Wöhr) y Vinialia organizaron en el Mas Marroch del Celler de Can Roca. En total se cataron 118 vinos alemanes de la añada 2006, procedentes de las cinco zonas por excelencia donde la Riesling reina y campa a sus anchas: Pfalz(Palatinado), Rheinhessen, Rheingau, Nahe y Mosel-Saar-Ruwer. Como es de suponer, no caté todos, a pesar de llegar casi a primera hora, pero aun así sí que pude degustar unos 80 aproximadamente(que ya son).
Pues bien, mi intención en este post no es la de reseñarlos todos(ni todas las bodegas, sólo las más interesantes en mi opinión, claro), ni mucho menos, pero sí me gustaría opinar sobre algunos que me parecieron extraordinarios y sorprendentes.
Empezamos por la zona del Mosela y la primera bodega que probamos fue Weingut Grans-Fassian, con unos vinos excelentes de entre los cuales me encantaron su Hofberger Riesling GG 2006(Grand Cru seco de pago seleccionado)con una entrada en boca espectacular, el Apotheke Riesling Auslese-GK 1997(selección-cápsula dorada) fresco, sin mucho rastro de hidrocarburos, frutoso y con una buena acidez. La cata prometía y sólo empezábamos.
Seguimos en el Mosela y el siguiente en la lista es Weingut Fritz Haag con dos dulces espléndidos: el primero un Juffer Sonnenuhr #9 Riesling Auslese-GK 2004 (el # indica el nº de parcela o tonel)muy complejo en aromas(sobresaliendo el membrillo), mineral y ligeramente carbónico. El segundo otro Juffer Sonnenuhr #12 Riesling Auslese-GK 2006, también estupendo, muy herbáceo y fresco, almíbar y manzana al horno, en mi opinión. Para cerrar nuestro encuentro con Fritz Haag, pudimos catar su superdulce Juffer Sonnenuhr #18 Riesling TBA 2006, impresionante, un espectáculo en el paladar, con 295 g/l. de azúcar residual, una acidez ideal, largo y al punto para beber ya. Este último vino lo acompañamos con un poco de queso Comté, no se puede pedir más. El trabajo y la calidad de Oliver Haag en menos de 9 Ha.(8,8 exactamente) es encomiable.
Y seguimos en el Mosela, esta vez con Weingut Heymann-Löwenstein que nos deparó bastantes sorpresas. La primera fue probar su espumoso Blanc de Noirs Brut 2003, 100% pinot noir, un blanc de noirs del Mosela de una excelente calidad, muy apetecible y con una RCP muy buena también: sobre los 26€. Aunque si algo nos encantó fueron dos de sus dulces: el primero un Röttgen Riesling Auslese 2001, muy convincente y largo, con unas notas ligeras de hidrocarburos, levaduras finas y unos toques amargosos muy al fondo. El segundo fue la estrella, en mi opinión, de la bodega: Uhlen "R" Riesling Auslese-GK 2006, la "R" le viene de Rothlay o Pizarra Roja, siendo la parte más mineral del pago. Notas de carpintería, muy mineral y glicérico, en boca es graso, equilibrado y redondo, dulce pero sin exagerar...absolutamente delicioso y largo(con una escueta producción de 450 l.).
Continuando nuestro largo paseo por esta región le toca el turno a Weingut Reichsgraf von Kesselstatt donde nos inclinamos(después de probar bastantes) por uno de sus dulces y los dos superdulces que presentaban. El dulce que nos gustó más fue un Scharzhofberger #10 Riesling Auslese-GK 2006, muy frutal en nariz, en boca ligeramente carbónico(estaba recién abierto) y un postgusto largo a dulce de membrillo casero delicioso.Muy bueno. En los superdulces nos encontramos otra vez con un Scharzhofberger #11 Riesling BA 2005, este pago clasificado que se encuentra en la parte del Saar, lo comparte Kesselstatt con otro gran productor de calidad: Egon Müller, del que hablaremos en breve. Pues bien, el Beerenauslese (BA) se presenta muy suave y equilibrado, con una mineralidad pizarrosa bien marcada y muy apetecible en conjunto. El segundo de los superdulces de Kesselstatt: Nies´chen #28 Riesling Eiswein 2002, es sin duda el estandarte de la bodega y se elabora a partir de la riesling de un sólo pago clasificado que la bodega tiene en el municipio de Kasel, dentro de la zona del Ruwer. Es de una mineralidad impresionante(pizarra azul desmoronada), ligeramente punzante del carbónico, muy goloso(residual de azúcar 239 gr/l), acidez perfecta, paso cálido en boca y postgusto larguísimo. Un eiswein excelente con una producción bajísima de 300 litros.
Y terminamos nuestro particular periplo por el Mosela con la afamada Weingut Egon Müller-Scharzhofberg, un productor archiconocido por la calidad de sus vinos. Egon Müller posee 12Ha. divididas en dos pagos ubicados en Wiltingen, en la zona del Saar: Scharzhofberger y Braune Kupp. Del primero probamos sus dulces: Scharzhofberger #4 Riesling Spätlese 2006, con notas de acacia y mucha mineralidad(pizarra gris desmoronada) en nariz y cierto sentido de salinidad en boca, muy bien estructurado en conjunto. Y el Scharzhofberger #10 Riesling Auslese 2006, suave, muy equilibrado, elegante y goloso, tal vez le faltara un poco más de persistencia al final, en mi humilde opinión. Tuvimos mucha suerte de probar(acabado de abrir) el escasísimo Scharzhofberger Riesling Auslese GoldKapsel 1999 y fue todo un acierto: en nariz notas sutiles de hidrocarburos(plástico) y sumamente mineral, y en boca una acidez ideal, oleoso, equilibrado, notas de melocotón en almíbar y un final de bandera. Excelente en todo.
Esta vez seguimos con Nahe, para ser más concretos con el Nahe alto(la parte más occidental), donde encontramos Weingut Emrich-Schönleber una bodega familiar con una tradición vitivinícola de más de 250 años. Pues bien, si hubo dos BA que brillaron en esta enorme cata, en mi opinión fueron los de esta bodega: el primero un Halenberg Riesling BA 2006, en nariz no parece en un principio muy expresivo, pero a medida que se mueve en la copa va cogiendo otro tinte la cosa. Un vino elaborado con mimo, armonioso, mineral(pizarra azul, cuarcita y guijarros) equilibrado, acidez al punto y un final memorable. De esta virguería se producen escasamente 188 litros. El hermano mayor de este vino, un Halenberg Riesling BA 2003, resultó igual de satisfactorio y memorable que su predecesor con un matiz en nariz más a petróleo y menos mineral(ojo!, sólo en nariz). Ambos fueron, en mi humilde opinión, todo un espectáculo paladeable, algo para el recuerdo.
Nahe termina su representación en la cata con una bodega conocida por todos Weingut Hermann-Dönhoff(en el Nahe central), de la cual destacaré su superdulce Hermannshöhle Riesling BA 2006, puesto que al Brücke Riesling BA 2006 le faltaba botella, mostrándose muy cerrado y con cierto olor a sudor junto al mineral. Del Hermannshöhle en cambio sólo puedo hacer cumplidos: un vino muy bien elaborado, mineral, ligeros hidrocarburos y algo punzante de carbónico, pero muy poco. Un BA extraordinario y largo.
Y pasamos a Rheingau, para ser exactos a su parte central, donde encontramos otra archiconocida bodega Weingut Peter Jakob Kühn de la cual destacaré su dulce St. Nikolaus Riesling Auslese 2006, terroso(arcilla y cuarcita), una acidez excelente y muy equilibrado. De este buenísimo vino sólo se han producido ¡¡55 escasos litros!!. Y de los superdulces los tres fueron de lo mejor del día. El primero un Lenchen Riesling Eiswein 2004 fue todo un festival en el paladar, notas de acacia, miel, tilo, membrillo y muy muy mineral; en boca toda una golosina, soberbio. El segundo, también un Lenchen Riesling BA 2006 se mostró muy parecido al anterior sólo que en nariz resaltaba a priori mucha más piedra(guijarro de cuarcita) y en boca el dulce de membrillo destacaba más. Muy goloso. Y nos despedimos de la bodega catando el que fue sin duda su mejor riesling en mi opinión, el Lenchen Riesling BA 2003, uno de esos vinos que lo tienen todo: equilibrio, terruño, una acidez perfecta y sumamente elegante y dulce(290gr./l), ahí es nada. Si no he hablado de su seco más conocido "Quarzit" Riesling 2006, ha sido porque cuando lo probamos en la cata, desprendía ciertos aromas animales(chorizo) y a sidra, y le faltaba botella. Pero el resto de la bodega fue excelente, sin duda.
Siguiendo por la zona occidental del Rheingau nos encontramos con Weingut Georg Breuer una bodega familiar ubicada en Rüdesheim, la puerta al valle central del Rin, llena de históricos palacios y antiguos castillos. De esta bodega nos entusiamaron sus tres dulces. El Rheingau Riesling Auslese 2006, equilibrado y con una acidez muy marcada, destacaban notas de resina en nariz. Muy bueno. El segundo fue un riesling del pago que la bodega tiene en monopolio, Nonnenberg Riesling Auslese-GK 2003, un vino muy completo, con ciertos aromas de carbón vegetal y una largura espectacular. El mejor de la bodega, en mi opinión. Y para cerrar un no menos espectacular Berg Schlossberg Riesling Auslese-GK 2006, con aromas marcados de la fermentación en bota y notas de lichi y manzana al horno. En conjunto Breuer mantiene una calidad impresionante.
Cambiamos de zona, pasando de Rheingau a Rheinhessen donde en representación de la zona encontramos Weingut Wittmann, una bodega familiar con casi cuatro siglos de historia. Sus vinos en general me parecieron bastante ligeros pero destacaré los dos dulces: Morstein Riesling Auslese 2006 y Morstein "S" Riesling Auslese-GK 2006. El primero me pareció muy curioso en nariz, con un sentido ligeramente salino, me recordó ciertamente a un Fino muy suave; el segundo resultó muy correcto en todo: mineralidad(marga arcillosa y caliza), aromas bien definidos y una boca bastante apetecible. Si bien estos dos dulces me llamaron la atención, fue realmente el superdulce de la bodega el más curioso y estupendo, en mi opinión: Albalonga Trockenbeerenauslese (TBA) 2003(la variedad Albalonga es un doble cruce de Riesling/Sylvaner con Sylvaner). No tuvo tanto cuerpo tal vez como sus predecesores pero en conjunto fue muy superior a estos: notas de plástico fino en nariz, en boca cuerpo medio(algo ligero para lo que esperábamos) pero con una acidez notable y muy muy goloso, estupendo en definitiva.
Y por último ya la zona de Pfalz(Palatinado) con algunas bodegas destacables como Weingut Geheimer Rat Dr. von Bassermann-Jordan con tres siglos de tradición vitícola y la bodega subterránea más extensa de toda Alemania. De aquí destacamos su dulce Stift Riesling Auslese-GK 2006, un vino muy equilibrado, mineral y fresco con una acidez magnífica, buenísimo. Y también su superdulce Maushöhle Riesling BA 2003 con un intenso aroma a petróleo, muy graso, ácido y goloso en boca con notas de dulce de membrillo y características del botrytizado. La producción no supera los 190 l. (una verdadera virguería).
Seguimos en Pfalz pero esta vez le toca el turno a Weingut A. Christmann de la cual fue extraordinario su superdulce Idig Riesling BA 2006. Este proviene del pago clasificado que la bodega tiene en Königsbach donde predomina el suelo de grava caliza y marga. En nariz una fruta espectacular, mineralidad suave y a medida que se va abriendo en la copa, mejora; en boca destacan una acidez muy lograda y ciertas notas de chupa chup Kojak(fresa ácida). Muy goloso y escaso (94 l. de producción!!!).
Y cerramos este casi-eterno comentario con uno de los grandes productores del Palatinado: Weingut Dr. Bürklin-Wolf, de la cual nos gustó mucho su seco Kirchenstück Riesling GG 2002, muy mineral y glicérico, con una acidez muy marcada, goloso y con ciertos toques de Fino jerezano. También estuvo estupendo su dulce Rechbächel Riesling Auslese 1998, con notas de vainilla, resina y marcadamente mineral. Aunque las estrellas de la bodega fueron, sin ninguna duda, sus dos superdulces: Schereube Beerenauslese (BA) 1988, un excelente y goloso schereube(cruce de sylvaner y riesling), con una nariz increíble, llena de tierra y grava caliza y de una madurez óptima, para consumir ya!!Fue una suerte poder catarlo en su mejor momento y todavía con esa acidez tremenda. El segundo superdulce fue más sobresaliente si cabe: un Pechstein Riesling Eiswein 1991, con matices especiados y de una extraordinaria mineralidad (basalto), en boca resultó ligeramente cítrico, fundido con notas de miel y dulce de membrillo. Larguísimo y muy elegante. Un vino para el recuerdo.

Esta ha sido mi opinión sobre la presentación de Vins Alemanys añada 2006, todo un referente a nivel nacional y una absoluta satisfacción para el enoaficionado. Desde Les Foes quisiera expresar mi gratitud a Manolo, Javi y Modes, por ser unos compañeros de cata y viaje excepcionales. Gracias.

Al final nos cayó una granizada espectacular, aunque no se rompió ninguna copa.